Disminuye el estrés con tu alimentación

Actualizado: feb 28

¡ESTRÉS! ¿Esa palabra los hace sentir identificados? Lo sabemos.


Actualmente, gran parte de los trabajadores estamos sometidos a situaciones de estrés, no sólo en el ámbito laboral, sino personal y social; lo cual afecta de manera importante nuestros hábitos de alimentación.


Usualmente, el estrés nos genera diferentes actitudes frente a la alimentación, que van desde desinterés por la comida hasta compulsividad a la hora de comer. Estas actitudes están guiadas por las emociones, y los signos más comunes pueden ser, obsesión o rechazo por la comida, uso de alimentos como premio, consumo continuo de comida a pesar de sentirnos llenos, incertidumbre en la razón por la que comemos, aumento de velocidad para ingerir los alimentos, entre otros.


Además, se ha evidenciado que las personas que viven con estrés, tienden a consumir alimentos con alto contenido de calorías, grasas, azúcares y sodio. Y como es de esperarse, este consumo genera no solo sobrepeso y obesidad, sino también aumenta el riesgo de desarrollar diferentes enfermedades y condiciones, como colesterol y triglicéridos altos, hipertensión arterial, infartos, problemas musculares, aumento en el riesgo de algunos cánceres, disfunciones respiratorias, diabetes, desórdenes para concebir el sueño, entre otros.


El estrés y la mala alimentación se convierten en un círculo vicioso, ya que una alimentación inadecuada incrementa el estrés y viceversa. Por lo tanto, la clave para romper con este círculo y contribuir a la regulación del estrés, es precisamente mejorar la alimentación, sin afectar la rutina laboral.


Principales recomendaciones:

1. Evitar ayunos de más de 3 horas y media para prevenir alteraciones a nivel digestivo como gastritis, úlceras y estreñimiento.

2. Dedicar el tiempo de comida únicamente para este fin, y no debe ser menor a 20 minutos. Los alimentos deben masticarse lo suficiente para que lleguen al estómago y no produzcan reacciones digestivas como inflamación o gases.

3. Evitar las cenas abundantes y muy cercanas a la hora de dormir, ya que pueden: alterar la presión arterial, mantener el cuerpo en estado de alerta aumentando hormonas del estrés, dificultar la degradación de grasas y producir reflujo, entre otras.

4. Alimentos fuentes de vitamina C y vitamina A, mejoran la respuesta al estrés. Algunas alternativas son: frutas y verduras de color naranja y amarillo, fresas y guayaba.

5. Evitar alimentos con alto contenido de sodio como: enlatados, embutidos, gaseosas y en general alimentos industrializados, ya que su alto consumo eleva los niveles de cortisol en el cuerpo, que se resume en más estrés.


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Alejandra Reyes - Nutricionista Foody

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